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Resumen
¡A cachar disidentes!
La sombra de la ruptura se pasea por los pasillos del Comité Estatal del PRI
Por: Rubén
Martín
rubenmartinmartin@gmail.com Domingo 19 de Febrero, 2012, 07:00

Registro de Elisa Ayón para la Alcaldía de Guadalajara.
El fantasma de las fracturas ronda el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ahora que se aprietan las últimas tuercas para imponer candidaturas. El PRI, el viejo y mañoso partido tricolor, ha echado mano de su astucia política y también de maniobras que rayan en actos delicuenciales, como el caso de la designación en Tonalá.
Como sea, el saldo del proceso de designación de candidatos a la gubernatura (uno), las diputaciones federales (19), las diputaciones locales (20), las presidencias municipales (125) y las regidurías (cientos), dejará muchos damnificados políticos. Siempre será así porque la política profesional es el arte de agarrar un hueso en cada elección, pero siempre hay más aspirantes que huesos a repartir.
El problema no es que muchos se queden sin hueso, sino cómo se reparten.
Y parece ser que en actual proceso de reparto de candidaturas, las cosas saldrán mal en varios municipios por, al menos, dos razones: 1) La expectativa más o menos fundada de que ahora sí el PRI podría regresar al poder federal y estatal; y 2) la modificación del escenario electoral local, que ahora no será bipartidista (entre PRI y PAN), sino que se modifica por el crecimiento del bloque de partidos y agrupaciones que encabeza Enrique Alfaro Ramírez.
En este escenario, aumentan las posibilidades de que los priistas inconformes acepten invitaciones para irse a otro partido, especialmente a la coalición alfarista integrada por los partidos del Trabajo, Movimiento Ciudadano y las agrupaciones Alianza Ciudadana y Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). (Hasta el día que se redactó esta colaboración, el PRD no había firmado la coalición con el bloque de Alfaro).
Ya hay damnificados por el proceso de designación de candidatos. Los casos más visibles ocurrieron en Guadalajara donde se hizo a un lado al diputado federal Salvador Caro Cabrera y en Zapopan donde (hasta el cierre de edición) se dejaba fuera a Jesús Casillas Romero.
De inmediato, ambos priistas han recibido invitación para dejar el PRI. De hecho, fuentes de Alianza Ciudadana y de Morena confirman que ya se están buscando a Salvador Caro y a Jesús Casillas para ofrecerles las candidaturas a las alcaldías de Guadalajara y Zapopan, respectivamente. De modo que el riesgo de que el PRI salga fracturado en este proceso electoral es cierto y es alto.
Y como bien saben los priistas, las fracturas representan un factor clave en las derrotas que han tenido.
Históricamente, el PRI enfrentó sus desafíos político-electorales más serios con disidencias del propio partido, como ocurrió con la candidatura del general Miguel Henríquez Guzmán en 1952, desafío que el PRI enfrentó con un gran fraude electoral y una masacre civil en el Zócalo de la ciudad de México, con más de 200 muertos.
En 1987-1988 ocurrió la mayor fractura que ha tenido el PRI en su historia con la constitución primero y luego la salida de la Corriente Democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo. La fractura priista y la movilización popular en torno a la candidatura de Cárdenas derrotaron al PRI y a su candidato presidencial, Carlos Salinas de Gortari el 6 de julio de 1988. Otra vez, como en 1952, el Estado mexicano controlado por el PRI y los grupos fácticos de este país impusieron un fraude y desataron una represión feroz en la que fallecieron más de 600 activistas que denunciaban la represión y defendían el voto (muertos por cierto que ahora no son recordados por el PRD).
En 1988, en Jalisco no hubo una salida de cuadros priistas conocidos, pero hubo una enorme sangría de priistas de base que votaron por Cárdenas. Aunque siempre ha habido priistas inconformes con el reparto de candidaturas, fue hasta 2005 que salieron priistas más conocidos y ahora están en otra opción política: Enrique Ibarra Pedroza (ex diputado y ex operador electoral del tricolor) y Enrique Alfaro Ramírez, ex regidor de Tlajomulco. Junto a ellos salieron otra docena de cuadros priistas que ahora trabajan para Alianza Ciudadana. Alfaro e Ibarra, seis años después, encabezan una coalición electoral que significa un desafío importante al PRI. Quizá el principal desafío no sea tanto en la gubernatura como en decenas de municipios.
Según fuentes de Morena y Alianza Ciudadana, además de las invitaciones a Salvador Caro, Jesús Casillas y Sergio Chávez en Tonalá, se suman las adhesiones de priistas de municipios como Lagos de Moreno, Encarnación de Díaz, Teocaltiche, Junacatlán, Zapotlanejo, Atotonilco el Alto, Autlán y el Distrito 2 en Los Altos. En todos esos municipios se está ofreciendo a priistas inconformes pasarse al bloque que encabeza Alfaro. Esa fue justamente la operación política que le permitió a Alfaro ganar la elección por la presidencia municipal de Tlajomulco en julio de 2009, fórmula que ahora podría multiplicarse en decenas de municipios, entre ellos dos o tres de la zona metropolitana de Guadalajara.
La propuesta de Alfaro a los priistas es seria y además hay mucha inconformidad en los cuadros y militantes que están con los aspirantes que han sido relegados. Por ejemplo, 20 de los 25 priistas que conforman el primer círculo de colaboradores de Salvador Caro, y 80 por ciento de los 700 representantes que trabajaron con él para buscar la candidatura del PRI por Guadalajara, ahora se manifiestan a favor de dejar el PRI y aceptar la invitación de Alfaro.
De modo que el escenario de fracturas que enfrenta el PRI es serio, y en contraposición, las ventajas para las agrupaciones que den cabida a los priistas inconformes son apetitosas.
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