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¿A qué santo le rezará el PAN?
Una serie de hechos llevaron al PAN a ganar elecciones estatales. ¿Y ahora?
Por: Bruno
López / Jalisco
elrespetable@gmail.com Domingo 22 de Enero, 2012, 07:00

Hernán Cortés, Alonso Ulloa, Fernando Guzmán y Alfonso Petersen.
Muchos anuncian ya la derrota panista. Lejos ven que se logre el equipo con el que se pensaba dar una fuerte batalla: Alfonso Petersen para Jalisco; Alberto Cárdenas para Guadalajara y Diego Monraz para Zapopan.
El último ya se bajó de la contienda y Petersen y Cárdenas están por ver si logran con su popularidad los votos internos del PAN que pertenecen uno por uno a sus adversarios, producto de las afiliaciones masivas.
Antes, aparte del hartazgo contra los gobiernos priistas, una serie de hechos los llevaron a ganar las elecciones estatales de los últimos tres sexenios. Pero ahora, los nuevos aspirantes del PAN a la Gubernatura, a ¿qué santo le van a rezar?
Cárdenas Jiménez
¿Qué fue lo que ocasionó que un ranchero de Ciudad Guzmán, prácticamente un político desconocido en la zona metropolitana, se convirtiera en el candidato del PAN y luego en el Gobernador de Jalisco?
No se trata sólo de que fuera bueno o mal candidato el abanderado del PRI, Eugenio Ruiz Orozco. No. No se trataba de que los jaliscienses brincaran del gusto para votar por un político que si bien era carismático como pocos, pocos lo conocían.
El llamado error de diciembre, que devastó la economía mexicana fue uno de los elementos que hizo a la gente voltear para otro lado, sobre todo al seguir el Fobaproa que generó una de las mayores crisis que ha vivido México.
Pero además, el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en el Aeropuerto de Guadalajara fue un golpe muy duro para la sociedad jalisciense, acostumbrada a rescatar los sermones dominicales.
¿Cómo no van a voltear a otro lado cuando se les aparecía el candidato priista para decirles que él era la salvación?
Por si fuera poco, una de las mayores tragedia humanas que ha vivido el Estado se registró un 22 de abril, cuando varias calles del Sector Reforma explotaron generando caos, desesperación y muerte.
¿Qué más necesitaba Cárdenas para ganar? Qué importa que dijera “nuncamente”, lo importante era largar a los priistas de Palacio de Gobierno.
Nunca antes, ni después de eso, una tragedia igual ha vuelto a pasar.
El Santo de Paco
Todavía con la memoria fresca de las crisis inmediatas, los jaliscienses fueron a votar por un político parco del PAN, el hoy diputado federal Francisco Ramírez Acuña.
El carisma que le sobraba a Cárdenas Jiménez era inversamente proporcional a la opacidad del candidato que jugó la Gubernatura contra otro priista de reconocida popularidad, Jorge Arana Arana. Como las sabritas, Jorge Arana era una marca casi comercial.
Pero en la escena nacional apareció el fenómeno Vicente Fox Quezada y con él la ola de la alternancia en México, celebrada a pesar de los 70 años que tuvieron que pasar.
Ramírez Acuña fue el beneficiario de un hecho histórico que no ha vuelto a pasar en México, pues le siguió otro panista, Felipe Calderón Hinojosa.
Ramírez Acuña le ganó a Arana en una elección cuestionada, con una diferencia pírrica.
Fue una elección cuestionada y con un manejo que se señaló como turbio, organizada por el entonces presidente del Instituto Estatal Electoral, José Manuel Barceló, hoy alto funcionario panista, donde era consejero y poder tras el trono, Eduardo Mar de la Paz, destacado miembro del círculo rojo del poder panista. En esa elección hubo serios señalamientos sobre áreas como las de Organización y Capacitación Electoral, al grado que sus titulares fueron corridos de sus cargos.
Hay que recordar que dicha Organización estaba a cargo de Tomás Figueroa Padilla, actual presidente y de Capacitación, Antonio Elvira, actual representante del PAN ante el Instituto Electoral.
El Santo de Emilio...
No sólo la extraordinaria capacidad de Emilio González para desenvolverse como “candidatoganaelecciones” fue lo que lo llevó al triunfo en las pasadas elecciones.
Pocas veces se había visto una campaña, que al final hizo historia, por el nivel de gasto que se ejerció. Jalisco era panista y ahí nada se escatimó.
Entonces brincó a la escena nacional Andrés Manuel López Obrador, y los panistas y los poderes fácticos de este país se dieron a la tarea de presentarlo como un peligro para México.
AMLO era el chamuco y los panistas la salvación de que nos quemáramos en el infierno de su plataforma cuasi comunista, según señalaban. Los fuertes capitales sabían que para ganarle había que ganar Jalisco y no midieron ni escatimaron recursos.
Además, pocas veces se había visto una campaña tan rabiosa para desacreditar a un contendiente como la que vivió el hoy diputado federal Arturo Zamora Jiménez. Toda una campaña para dejar la sensación que Zamora tenía nexos con el narco, que sólo mereció al final una disculpa que se diluyó entre las noticias que plagan todos los días los medios de comunicación nacionales y locales.
La pregunta obligada a 18 años de distancia es si los panistas han sido capaces de ganar una elección o si los resultados han respondido a causas externas e históricas. De ser así, no se visualiza que en esta ocasión las circunstancias operen en su favor. ¿Guzmán, Petersen, Ulloa o Hernán, a qué santo le van a rezar?
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