INICIO:
Candidatos
INICIO:
Notas Destacadas
INICIO:
Politica Local
INICIO:
Resumen
¡Aristóteles no ha ganado nada!
La historia demuestra que los priístas siempre sacan cuentas alegres
Por: Bruno
López / Jalisco
elrespetable@gmail.com Martes 17 de Enero, 2012, 07:00

Jorge Aristóteles.
Para que no empiecen a repartirse los puestos o a ofrecer lo que no tienen, hay que recurrir a la historia de hechos recientes. Para que a los priistas les quede claro que Jorge Aristóteles Sandoval aún no tiene nada ganado...
Porque cuando Jorge Arana Arana fue el candidato a Gobernador hace dos elecciones, todos los priistas iban a besarle la mano. Arana no sólo se sentía Gobernador, sino que actuaba como tal. Los políticos inclinaban sus cabezas, las mujeres suspiraban ante su encantadora sonrisa, los periodistas y asesores políticos aventaban cuetes al aire al dar a conocer festivos su amistad con el candidato...
Pero perdió ante Francisco Ramírez Acuña...
Tiempo después de un debate que tuvo con Emilio González Márquez, Jorge Arana quedó muy mal parado. Algunos de sus asesores le aseguraron que había vapuleado a Emilio, quien iba muy abajo en las encuestas para ser Alcalde de Guadalajara. Pero la opinión generalizada era que González Márquez había logrado subirse al barco de popularidad de Arana.
Un servidor editaba una revista política en un medio local, así que titulé la portada: Emilio 1, Arana 0...
Yo hice mi trabajo buscando hacer atractiva la revista, pero el lunes ya tenía a varios colegas con los pelos de punta. “Cómo se te ocurre tratar así al próximo Alcalde”, me dijo alguno. Es más: el mismo Arana llegó a un programa de radio donde yo colaboraba. Un par de colegas ahí presentes me señalaron: fue él, acusaron.
Después, a pesar de todos los pronósticos a favor, Jorge Arana perdió la Gubernatura y después la Alcaldía tapatía. Entonces, aquellos que inclinaban la cabeza acuñaron una frase: “Arana jugó solo, y solo perdió...”
Seis años después, apareció en escena la sensación de Arturo Zamora Jiménez. Un producto hecho por los medios locales, según palabras de algunos. El hoy diputado federal había escalado en poco tiempo los peldaños de la política, pues se menciona llegó a considerar suficiente la nominación para una diputación, pero las circunstancias lo llevaron a la Presidencia Municipal de Zapopan.
Y, como por arte de magia, empezaron a brotar los mismos síntomas, una vez candidato a Gobernador: todo mundo le rendía pleitesía, ahora sí, exclamaban, imposible que no sea el próximo Gobernador.
Se sentía el ambiente: más educado aunque menos fogueado en la política local, Zamora era la viva representación del éxito y el poder. Todos se peleaban por salir con él en la foto, y él se dejaba querer.
Zamora tampoco actuaba como candidato, prácticamente él ya era el Gobernador. Y nuevamente, rodeado de periodistas y asesores, el candidato recibía felicitaciones, abrazos, palmaditas en la espalda.
En una de esas reuniones a los que acuden connotados periodistas y asesores, donde todos hablan ya de la formación del gabinete y los programas que se deben instrumentar, se me ocurrió preguntar qué haría si perdía la elección.
Todos me voltearon a ver con cara de what? Qué impertinencia, por Dios, debieron pensar. Pero Zamora perdió, y ni con el partido se quedó. También, ya todos los priistas lo sentían Gobernador.
Así que, señores, Aristóteles no ha ganado nada. Apenas una designación...
Tweet




