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Columnas
Breve historia de la tercera vía
Por: Juan Carlos G. Partidajcgpartida70@hotmail.com Lunes 30 de Enero, 2012, 07:00
Enrique Alfaro Ramírez es un personaje que logró mover el escenario político jalisciense en 2012, pase lo que pase con su cantada candidatura como aspirante a gobernador por el bloque de los llamados partidos de izquierda.Del talachero priísta hace todavía doce años atrás en la época en que compartía trabajo en las juventudes del dinosaurico partido junto a su amigo Jorge Arist(r)óteles Sandoval y que apoyaba las campañas de personajes que hoy están en decadencia política o se movieron de partido, ahora Alfaro está convertido en el verdadero caballo negro del escenario preelectoral del estado.
Convenció a los RPLboes hace seis años de que lo apoyaran en su candidatura plurinominal a diputado local, cuando emigró del PRI y se unió al bloque del PRD, y llegó cómodamente a la curul, en la que mantuvo posiciones independientes al bloque al que supuestamente pertenecía. Pese a esa independencia y a veces hasta cercana coincidencia con las iniciativas de su amigo Emilio El Endeudador, los mismos que lo apoyaron para llegar a legislador le dieron también otro empujoncito a su capital político y apoyaron en su llegada al gobierno municipal de Tlajomulco.
Alfaro dice que RPL le quiso cobrar muy cara la factura de ese apoyo cuando ya fue alcalde y vino entonces la ruptura con el Grupo Universidad. Tlajomulco territorio libre del padillismo, ahora trampolín de tres metros para las aspiraciones suyas y de sus propios goldenboes.
Esa ruptura, tan llena de escarnio de ambas partes, de visceralidad política, de denostaciones, fue parte del crecimiento público de la figura de Alfaro. El golpeteo contra el cacique del PRD le redituó bonos políticos, ni duda cabe. Jabs que sus detractores afirman se deben a su entrenador, Emilio El Don King, con quien por su lado Alfaro señala llevó una relación cercana e institucional en aras de lograr –que lo hizo- dividendos para la demarcación que gobernaba.
En el camino de construir su aspiración, Alfaro como alcalde comenzó a semblantear las rutas que tenía para escoger. La lucha por lograr el control del PRD se topó con la férrea decisión de sus contras, quienes una y otra vez detuvieron los intentos de que les arrebatara la hegemonía del partido.
Entonces la cercanía con Emilio El Amigo y el pasado político tricolor se abrieron paso en el lienzo futurista de sus aspiraciones. Pudo haber sido candidato del PAN a gobernador, pero la decisión sobre todo de Ferguz Man de no ceder su iluminada misión divina, lo estrelló y obligó a medir bien su imagen pública para evitar que se metiera a la pasarela como otro precandidato de un partido que se ha cansado de mostrar su cara reaccionaria a la hora de gobernar.
Pudo también sin problema haber sido candidato y futuro senador por el PRI, algo que él mismo declaró le enorgullecía haber logrado. La oferta desde las orejas de Carlos Salinas de Gortari o los copetes de EnriKEN Peña Nieto y Arist(r)óteles, sin embargo fue bien sopesada a final de cuentas y tampoco la aceptó.
Alfaro cuidó así su imagen pública que se anticipa de alta rentabilidad para el 1 de julio próximo: Un candidato que toma a los partidos sólo como vehículo, que se subleva ante el caciquismo político de RPL y que, a final de cuentas, al no irse ni al PAN ni al PRI, logró eludir el canto de las sirenas y mantuvo una congruencia que en cada mitin que viene exalta amorosamente Andrés Manuel López Obrador. Buen gobernante además, ratificado por la ciudadanía en su cargo.
La conducción política del bloque de izquierdas que está por armarse parecería el principal escollo, visto desde fuera y sin pensar en el reparto y palomeo de las listas de candidatos a munícipes y legisladores.
Y ese escollo está salvado cuando el presidente del PRD estatal, Bob López, dice estar dispuesto a que no sea su partido el que la tenga, sino una figura nacional que fungiera en labor de comisionado.
Ambas partes han cedido porque a ambas conviene la alianza. Ahora deben pensar lo que conviene a quienes esperan que se arme una tercera vía electoral en Jalisco y entonces todo estará allanado.
PARTIDIARIO
Choque tricolor. Quienes digan que el PRI va a procesar todo el malestar que está causando la larga lista de frustrados por la candidatura a gobernador y que ahora buscan su premio de consuelo, están tan equivocados como los señalamientos del presidente de ese partido, Rafael González Pimienta, de que nadie se entera entre la ciudadanía común de tantos atropellos políticos. Zapopan y Guadalajara serán el ejemplo principal, porque lo que los dirigentes no quieren tomar en cuenta es que como desde hace lustros no sucedía el PRI sabe qué puede volver a ganar, con todo lo que eso $ignifica. Por ello los puntapiés irán en aumento conforme se acerquen las definiciones pospuestas por temor justo a tanto alboroto. Y no se extrañe el amable lector que suceda lo que pasó tres años atrás, cuando todavía sólo sospechaban que podían ganar las elecciones de la manera tan rotunda como lo hicieron…
Y ya con esta. Treinta asesinatos entre viernes y domingo en Jalisco demuestran cómo el repunte de la violencia es directamente proporcional al descuido proselitista en que los gobernantes, desde Emilio El Panista hasta el resto de munícipes, están inmersos porque es más importante asegurar el bistec –un vacío en toda forma en algún restaurante de cortes argentinos, a web- que la vida de quienes habitan la entidad…
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