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¿Cuánto pesa la chiquillada?
galaxy.family@hotmail.com Domingo 25 de Diciembre, 2011, 07:00

Por primera ocasión en años de elecciones, en los siguientes comicios federales sólo habrá tres ofertas políticas. La coalición Compromiso por México encabezada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) e integrada también por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (Panal).
La segunda coalición, de nombre Movimiento Progresista, es promovida por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y participan el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
En tanto, Partido Acción Nacional (PAN) irá solo en la siguiente elección federal, sin embargo, en su sesión del pasado 28 de noviembre, el Instituto Federal Electoral aceptó un acuerdo entre éste partido y la agrupación política Migrante Mexicana.
De modo que habrá únicamente de tres sopas en la elección presidencial que encabezará Enrique Peña Nieto por el PRI-PVEM-Panal, y Andrés Manuel López Obrador por la alianza PRD-PT-Movimiento Ciudadano.
A este escenario de oferta electoral se llegó a través de difíciles negociaciones políticas que implicaron que dos de los tres partidos más grandes del escenario (PRI y PRD) llegaran a acuerdos mediante el reparto de candidaturas a los partidos conocidos coloquialmente como chiquillada: Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Partido Nueva Alianza (Panal), Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano.
Sus resultados
¿Qué ofrecen esos partidos en Jalisco? Para responder la pregunta es necesario antes revisar su historial de resultados electorales en las pasadas seis elecciones locales (revisamos tres comicios a la gubernatura y tres de diputados locales).
El primer dato es que ninguno de estos cuatro partidos ha participado en todas las elecciones en Jalisco. El PVEM y el PT han competido en cinco elecciones, en tanto que en 2006 el PT se alió al PRD y el PVEM hizo una alianza informal con el PAN mediante la cual contribuyeron al triunfo a la gubernatura de Emilio González Márquez. Por su parte, Convergencia ha participado en cuatro comicios y Nueva Alianza en los últimos tres.
En total, estas cuatro organizaciones electorales han obtenido 926,655 votos las veces que han competido. En comparación el PRD ha obtenido un millón de votos, el PRI 5.5 millones y el PAN seis millones.
De modo que el peso de los partidos de la chiquillada ha sido marginal en la vida político-electoral del estado.
De 1995 a la fecha el PVEM ha sumado 537 mil votos, el PT 192 mil votos, el Panal 108 sufragios y Convergencia 88 mil boletas a su favor.
Para ser justos, es necesario poner al PVEM por encima de las otras tres fuerzas políticas, pues por sí solo el partido de la franquicia ecologista ha conseguido más de la mitad de los votos que juntan las cuatro agrupaciones y en dos ocasiones (2003 y 2006) el PVEM ha sido la tercera fuerza electoral en Jalisco, desplazando al PRD de dicha posición.
Hay partidos que ni en la suma de todas sus participaciones electorales llenarían el estadio Jalisco, como es el caso de Convergencia que en el 2000 consiguió menos de siete mil votos (el 0.3 por ciento del total), o el PT que en 2003 apenas convenció a poco más de 31 mil ciudadanos para que cruzaran la boleta a su favor.
Exceptuando al PVEM, los votos nulos han superado a los partidos de la chiquillada en el periodo de la supuesta alternancia política en Jalisco. Si los que votan nulo fueran un partido, tendrían más peso electoral que PT, Convergencia y Panal.
Sus alianzas
Los resultados muestran que los partidos de la chiquillada son marginales, no definen elecciones excepto en algunos municipios, pero no tienen ningún peso decisivo en el escenario estatal.
La razón de la existencia de los partidos de la chiquillada se explica, entones, por otras razones.
La primera de ellas es que las estructuras nacionales les dan vida a la hora de buscar y mantener el registro federal, para así seguir existiendo en el mundo del financiamiento público que da empleo e ingresos a una extensa burocracia partidista.
La segunda es que más que tener estructuras y vida orgánica propia, los partidos de la chiquillada viven en función de las necesidades electorales de los tres grandes.
De ello dan cuenta sus cambiantes lealtades políticas. Si bien PT y Convergencia han orbitado en torno al PRD, en especial en torno al lopezobradorismo, el PVEM y Nueva Alianza han pactado alianzas tanto con el PRI como con Acción Nacional.
Basta recordar que en 2006 y 2009 el partido del magisterio (Nueva Alianza) que controla la maestra Elba Esther Gordillo mantenía alianza con Acción Nacional, pero ya esta vez se ha sumado al PRI, con los ojos puestos en el eventual triunfo presidencial de Enrique Peña Nieto.
En el caso del PVEM, pasó de respaldar la llegada de Vicente Fox Quesada a Los Pinos a su eufórica militancia a favor de Peña Nieto.
Como se aprecia, sus alianzas son pragmáticas, no ideológicas. Promueven las coaliciones no por concordancia ideológica o programática, sino por conveniencia de comerciante. Dicho en idioma común y corriente, se venden al mejor postor.
A fin de sumarlos a su coalición, el PRI cedió a Nueva Alianza 24 distritos para diputados de mayoría y 30 al Verde. En tanto, el tricolor dejará cuatro escaños para el Senado al Panal y cinco para el PVEM, entre ellos la segunda posición por Jalisco.
Por cierto, esta es la posición que desde dentro del PRI se ofreció al presidente municipal de Tlajomulco, Enrique Alfaro Ramírez.
El total pragmatismo que tiñe la historia de estas agrupaciones se explica por sus orígenes y el desarrollo de su organización.
Los cuatro partidos de la chiquillada han funcionado más como franquicias político-electorales que como fuerzas políticas estructuradas con presencia estable y con impacto entre el electorado.
El PVEM ha sido una formación que funciona como negocio familiar controlado antes por el fundador Jorge González Torres y posteriormente por Jorge Emilio González Martínez (el Niño Verde). Es un partido que de ecologista únicamente mantiene el nombre, sin impacto alguno en los movimientos socio-ambientales que existen por todo el país.
De hecho, en 2009 el Partido Verde Europeo retiró el reconocimiento al Verde de México por “romper con los principios del ecologismo internacional” y se declararon escandalizados de los verdes mexicanos, según expresó en mayo de 2009 Mónica Frassoni, presidenta de los diputados verdes en el Parlamento Europeo.
Los escándalos del Niño Verde van desde el video en el que aparece pidiendo dos millones de dólares a cambio de servir de gestor en un negocio turístico en Cancún, hasta el escándalo de la muerte de una chica búlgara en un departamento de Cancún, atribuido a su propiedad.
El Panal se formó como una extensión del control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que dirige la maestra Elba Esther Gordillo. Ha sido un instrumento mediante el cual Elba Esther Gordillo consigue posiciones de poder en los estados (diputaciones, alcaldías y regidurías) y establece los acuerdos y pactos políticos de alto nivel que le permiten controlar posiciones importantes del sistema educativo nacional (su yerno Fernando González dejó a fines de noviembre la subsecretaría de Educación Básica de la SEP) y de otras agencias del gobierno federal, como el Fovissste.
En su origen el PT estuvo conformado por militantes maoístas forjados en las luchas urbanas de los 70’sy 80’s. Pero curiosamente pasaron a la lucha electoral profesional de la mano del salinismo, pues se documentó en su momento el apoyo que recibieron de Raúl Salinas de Gortari.
Convergencia nació del expriista veracruzano Dante Delgado, pero a pesar de que en una campaña publicitaria se identificó con el naranja, son una fuerza política gris sin presencia real en Jalisco.
Estas fuerzas políticas, en realidad franquicias y negocios políticos de unos, han sido funcionales al PAN, PRI y PRD en Jalisco con alianzas a veces explícitas y muchas veces encubiertas, que permiten el uso de sus logos para dar cabida a tránsfugas priistas, panistas o perredistas que ganan elecciones municipales bajo las siglas de la chiquillada.
Son partidos que viven del financiamiento público, las plurinominales y las prebendas que reciben del poder por apoyar sus decisiones (ya sea en el Congreso o en los ayuntamientos).
El costo
A pesar de su marginal peso electoral, PVEM, PT, Convergencia y Panal nos han costado decenas de millones de pesos a los contribuyentes de Jalisco.
De 1997 a la fecha, el PVEM ha recibido más de 80 millones de pesos de financiamiento público estatal, más de 40 millones de pesos el Partido del Trabajo, Convergencia cerca de 25 millones de pesos en tanto que el partido controlado por el grupo de Elba Esther Gordillo ha cobrado casi 40 millones de pesos.
Su aporte
A cambio de estos casi 200 millones de pesos de financiamiento público, ¿qué ha recibido la sociedad de Jalisco de los cuatro partidos de la chiquillada? ¿Qué político emergido de sus filas es recordado por una iniciativa en el Congreso local, por un exitoso gobierno municipal, por un eficaz desempeño como regidor? No se puede mencionar un solo nombre. No hay un solo aporte.
Son políticos profesionales que traicionan incluso sus propios programas. Los políticos del PVEM están al margen de las principales luchas ecologistas del estado, el PT no se solidariza siquiera con las luchas de obreras y trabajadores que sufren explotación o son hostigados por reclamar sus derechos, los dirigentes de Nueva Alianza son justamente quienes que controlan las estructuras sindicales que padecen los maestros del estado.
En el discurso los dirigentes y en los documentos estos partidos podrán decir que son adalides del ecologismo, de los pobres y de la democracia. Pero su práctica nos habla de dirigentes y grupos políticos pequeños que medran con el financiamiento público que reciben, con los puestos públicos que consiguen mediante transacciones con los tres grandes y en ocasiones con negocios privados que hacen gracias a sus relaciones y conexiones políticas.
En suma, son una carga que no aportan nada a la presunta a la democracia y mucho menos a la sociedad a la que se deben.
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