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Resumen
El factor Alfaro
Levantará votación del PRD en Jalisco
Por: Rubén
Martín
rubenmartinmartin@gmail.com Domingo 5 de Febrero, 2012, 07:00

Celso Rodríguez, Emilio González, Enrique Alfaro y Salvador del Toro.
Después de deshojar la margarita de la peculiar invitación que tenía para ser candidato por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) o de la Revolución Democrática (PRD), Enrique Alfaro Ramírez se decidió finalmente a ser candidato a la gubernatura de Jalisco por una coalición de partidos en los que además del PRD, van el Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, su agrupación Alianza Ciudadana y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador.
Alfaro es un político muy seguro de si. De ello da cuenta su convicción y casi certeza de que está destinado para encabezar cambios históricos en Jalisco. “Vamos a hacer historia” es una frase recurrente en Enrique Alfaro. Independientemente de que la confianza en lo que pueda hacer un solo hombre dentro de una sociedad puede cuestionarse seriamente, conviene preguntarse qué posibilidades electorales tiene en este momento Alfaro.
Si nos atenemos al promedio de votación que ha tenido el PRD en Jalisco, se puede anticipar que Alfaro no influirá mayor cosa en la elección local del próximo 1° de julio.
Suponiendo una participación de aproximadamente 55 por ciento del listado nominal (5’117,330), se puede pensar que la votación total de julio de este año podría ser superior a 2.8 millones de votos.
El promedio de votación del PRD, 6.62 por ciento, significarían unos 185 mil votos, cantidad superior a los que consiguió en la pasada elección.
Sin embargo, se puede afirmar de entrada que Alfaro levantará con mucho el promedio de votación que el PRD ha conseguido históricamente en Jalisco por varias razones: su marca electoral personal es superior a la del PRD; además del PRD hay alianza con otros dos partidos y dos agrupaciones políticas; el factor de la elección presidencial de la mano de López Obrado aumentará la votación por los partidos de la izquierda electoral; y finalmente el desencanto de miles de ciudadanos de los gobiernos panistas juega a favor de la candidatura de Alfaro.
La pregunta es, ¿Cuánto pesan electoralmente todas estas variables? ¿La candidatura de Alfaro aumentará 10 por ciento o 15 por ciento el promedio de votación histórica del PRD?
Se puede jugar con los dos escenarios, que llamaríamos realista y optimista. En el primer escenario Alfaro podría llegar hasta 16 por ciento o 18 por ciento de la votación. Eso significaría entre 448 mil a 504 mil votos.
En un escenario optimista, Alfaro podría llegar hasta 20 por ciento o 22 por ciento de la votación, lo que se traduciría en unos 560 mil a 616 mil votos. Son sumas de votos que jamás ha alcanzado el PRD en Jalisco.
La mayor votación a favor de la izquierda en Jalisco ocurrió el 6 de julio de 1988 cuando Cuauhtémoc Cárdenas alcanzó 22 por ciento de la votación en Jalisco, en la elección presidencial que se robó el PRI para Carlos Salinas de Gortari. Pero el PRD jamás ha llegado a esa cifra.
Pero la candidatura de Alfaro ampliará la votación a favor de la coalición de la izquierda electoral. Ya sea en el escenario realista o en el optimista, se trata de muchos votos pues implicaría duplicar o triplicar los cerca de 200 mil votos duros que tiene el PRD en Jalisco.
Todo indica que Alfaro puede hacerlo. Lo que se ve difícil es ganar la elección pues para ello se requieren al menos un millón 200 mil votos.
Lo que puede ocurrir, según estas proyecciones hipotéticas, es que Alfaro va a subir su votación, pero a costa de otros partidos y si nos atenemos a la historia electoral local, el aumento en la votación para el PRD es a costa de votos del PRI.
En 1997 el PRI consiguió su menor votación de toda la historia con 723 mil votos y 35 por ciento del total de la votación, en cambio ha sido la mayor votación total para el PRD con 316 mil votos y más de 15 por ciento del total de la votación.
Según esta combinación de proyecciones hipotéticas, el crecimiento de la votación de Alfaro podría ser a costa del PRI, es decir, a costa de la candidatura de Aristóteles Sandoval Díaz. ¿Queda ahora claro por qué las resistencias del grupo UdeG que encabeza Raúl Padilla López a apoyar la coalición con Alfaro? La candidatura de Alfaro podría poner en entredicho la ventaja que el priista Aristóteles Sandoval mantiene hoy por hoy en las encuestas.
Pero cabe explorar otro escenario. Que el aumento de votos de Alfaro se nutra también del voto de electores desencantados de Acción Nacional. En 2012, cuando se cumplen 17 años de gobiernos estatales blanquiazules, hay muchos electores desencantados con el PAN pero que no votarían por el PRI. Alfaro es una opción viable para ese segmento del electorado. Si este voto desencantado del PAN crece, Alfaro aumentará su votación, pero sin afectar demasiado la votación del PRI.
De cualquier modo, parece improbable el triunfo del alcalde de Tlajomulco. Sin embargo, su aporte al crecimiento electoral de las izquierdas electorales podrían confirmarlo como un dirigente político del conjunto de cargos públicos que resulten electos en los comicios de julio: de cuatro a cinco diputados, varios alcaldes y decenas de regidores. El factor Alfaro, por lo pronto, es una incógnita que empezará a desentrañarse en los próximos meses.
Proyección de votos 2012:
Padrón total: 5’617,972
Listado nominal: 5’117,330
Votación probable, según porcentajes de participación:
50% 2’558,665
55% 2’814,531
60% 3’070,398
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