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Resumen
¿La víspera de un nuevo 28 de mayo?
Existe el temor de que megamarcha explote violencia
Por: Juan Carlos
G. Partida
jcgpartida70@hotmail.com Lunes 27 de Septiembre, 2010, 07:00

Jóvenes se manifiestan frente a casa de Raúl Padilla. Piensan habrá infiltrados en la megamarcha del miércoles.
Existe un temor fundado de que lo que en raUldeG califican mega marcha, a realizarse pasado mañana miércoles en el momento en que tecleo estos párrafos, pueda convertirse en un acto donde sean infiltrados provocadores. Tal cual sucedió en 2006, el 28 de mayo, cuando la marcha de altermundistas que se oponían a las políticas neoliberales que se ventilaban en la Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea realizada aquí con la presencia de decenas de jefes de estado.
Recordemos que entonces, si bien el gobernador y responsable principalísimo era el emperador FRA, el actual y sacrosanto mandatario estatal Emilio El KKK era alcalde de Guadalajara, cuya policía al igual que la estatal participó en las razzias que se efectuaron para involucrar a decenas de jóvenes y echarles la culpa de los desmanes que encapuchados anónimos e infiltrados realizaron, ante la resistencia ordenada por los gobernantes para luego justificar el escarnio, las detenciones arbitrarias, la tortura y los procesos judiciales.
El caso, la huella más oscura de represión de los 16 años de gobiernos panistas en Jalisco, continúa impune. Todas las instancias de derechos humanos, locales, nacionales, internacionales, independientes y oficiales, coincidieron y condenaron los excesos cometidos al amparo y bajo las órdenes del panismo gobernante, que simplemente desde entonces hizo oídos sordos pensando que una mancha de esta naturaleza se puede lavar con el detergente del olvido por el tiempo.
Los discursos de Emilio El Demagogo han estado plagados siempre de un respeto irrestricto a los derechos humanos. Pero sus acciones a partir de ese 28 de mayo, caminan en sentido contrario, como lo prueban muchos ejemplos, el más reciente la represión que se hizo contra maestros de telesecundarias a quienes mandó todo el aparato represivo estatal para evitar que continuaran con su plantón en la glorieta de La Normal, mostrando la eficacia de sus “orejas” a la hora de detener a quienes lideran ese movimiento, por cierto en vísperas de volver a las calles.
Lo de este lunes, la manifestación en la casa de RPL en la que se comprobó la existencia de agentes estatales infiltrados –lo que explica el uso de máscaras de muchos “manifestantes”-, demuestra que Emilio El Infiltrado está dispuesto a todo. Sus declaraciones sobre maldiciones ultraterrenales a través de muñecos vudú premonitorios de muertes violentas, inspiradas en la eventual lectura de La Reina del Sur (magnífica novela de Pérez-Reverte, por otro lado, que inicia con la frase: “Sonó el teléfono y supo que iba a morir…”), son un signo de cuán hondo está calando en el ánimo del panista la confrontación contra el cacique universitario.
La lógica y la cordura son dos sustantivos alejados en estos momentos de la mente de una y otra parte. El caldo de cultivo está a la sazón para que se le echen los ingredientes para convertirlo en una sopa explosiva, con todo lo que ello podría significar. Soy sincero al señalar que lo ideal sería que nada pasara, pero también estoy claro que las cosas están en el punto en que todo puede pasar.
Si de verdad imperara la prudencia, sería tan fácil como etiquetar todos los recursos que el gobierno entrega a raUldeG para amarrarle las manos y evitar que, como acusan, manoteen ese dinero para “negocios particulares”. Tanto para prepas, tanto para el Centro Universitario en Tlajomulco o Tonalá, tanto para la Biblioteca y así, con una fiscalización absoluta.
Pero no, aquí lo que se mide es el peso político de cada contendiente, la fórmula que en el 2012 se va a pelear el control del estado de fondo, haciendo su combate preliminar para de una vez medir muy bien de qué cuero salen más correas.
Como siempre el pueblo, los estudiantes en este caso, serán quienes en los hechos tendrán el mayor riesgo y los peores beneficios. Es una disputa cupular que los dirigentes insisten en llevar al campo de los intereses masivos, que se torna cada día más enrarecida, y que terminará por entrampar el ya de por sí sexenio fallido que tanto la casa de estudios como el gobierno estatal tienen para ofrecer como resultado a la ciudadanía.




