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Resumen
Las rupturas y fisuras del PRI
Ramiro Hernández, del tingo al tango
Por:
Staff / Jalisco
elrespetable@gmail.com Domingo 19 de Febrero, 2012, 07:00

Eugenio Ruiz Orozco, Ramiro Hernández y Alfredo Barba.
“Por ningún motivo”, fue la respuesta de Eugenio Ruiz Orozco a la propuesta de postular a uno de los integrantes de su grupo político, el senador Ramiro Hernández García a la presidencia municipal de Guadalajara. Con una fuerte discusión entre ambos personajes y la ratificación de Rocío Corona Nakamura como candidata de unidad por la presidencia municipal de Guadalajara, concluyó un periodo de negociaciones tensas y amagos de ruptura al interior del Partido Revolucionario Institucional.
El planteamiento se había hecho luego de que fracasaron los intentos de colocar a Ramiro Hernández como candidato a presidente municipal de Zapopan. Rocío Corona había aceptado, a cambio de que Eugenio Ruiz apareciera en la lista de candidatos a diputados plurinominales locales y ella tuviera una posición en la planilla del senador. Sin embargo, Ruiz Orozco, el líder de la corriente a la que pertenecen tanto Ramiro Hernández como Rocío Corona, no estuvo de acuerdo.
Así, terminó una semana complicada para Ramiro Hernández, quien no encontró respaldo para buscar una candidatura a presidente municipal que, se aseguraba al interior del partido, le hubiera permitido un retiro digno.
Para quienes formaron parte de las negociaciones, el origen del conflicto fue el retraso de la dirigencia nacional en la toma de decisiones. Lo ideal, señalan, hubiera sido que el mismo día que se anunció la candidatura de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, se acordara con el resto de los aspirantes cuál sería su premio de consolación. No sucedió, pasaron los días y, quienes no fueron acomodados a tiempo, enfrentaron dificultades.
El caso más complicado fue el de Zapopan. Héctor Vielma aceptó, porque se lo pidió el candidato presidencial Enrique Peña Nieto, registrarse en la segunda fórmula al Senado; la petición del ex gobernador del Estado de México para que también accediera a dejar la candidatura a la alcaldía de Zapopan para Ramiro Hernández, no tuvo el mismo éxito. Dicen que quince veces Vielma le dijo a Pedro Joaquín Coldwell, presidente del PRI nacional, quien se sumó a las gestiones para impulsar al senador, que él registraría a Héctor Robles. Y lo hizo.
Las razones de fondo de Héctor Vielma, son la continuidad del trabajo que él ha realizado en Zapopan, tanto en lo que se refiere al partido, donde tiene el control de los órganos internos, como en el ayuntamiento, donde ha intentado establecer “cero tolerancia” a la corrupción. Sus detractores afirman que tiene más que ver con los compromisos que ha hecho y que lo llevan a pretender quedarse con ese dominio, aún a costa de hacer a un lado la posibilidad de seguir ocupando un cargo público. Lo cierto es que no dudó en renunciar a la candidatura al Senado.
El siguiente problema fue el diputado local Jesús Casillas Romero, quien aparecía a la cabeza de todas las encuestas. Mientras la mayoría de las candidaturas se decidieron con base en la rentabilidad, al legislador se le hizo a un lado, por la postura de Vielma y el intento de imponer a Ramiro Hernández. El argumento que se le dio fue que con cualquier candidato que postule el PRI, gana las elecciones en ese municipio el primero de julio.
Ante el riesgo de que emigrara, el propio Aristóteles Sandoval se dedicó a “apapachar” políticamente a Casillas y a intentar convencerlo de que algunas veces había que hacer labor de sacrificio. Como ejemplo, citaba su caso cuando intentó por primera vez ser candidato a alcalde de Guadalajara, encabezando las encuestas, y fue “sentado” para postular a Leobardo Alcalá Padilla.
En Tlaquepaque la definición de candidaturas fue tersa, pero también hubo lesiones. El diputado local Luis Córdova tuvo que disciplinarse para dar paso a Alfredo Barba Mariscal, porque su papá, Alfredo Barba Hernández, decidió cumplir ahora sí el sueño de ver a su hijo buscar la alcaldía. El premio de consolación para el legislador fue la candidatura a diputado por el Distrito 16.
Pero además hubo una ligera fisura. La decisión de Sandoval Díaz, de enviar a Miguel Castro a un distrito en Guadalajara, el 14, ha sido interpretado por algunos como un intento de empezar a desvincularlo de los Barba, quienes daban por hecho que iría por el distrito 16 local, con cabecera en Tlaquepaque, para “jalar” al candidato a alcalde. Parece que el líder de la CROC entendió la necesidad del presidente municipal con licencia de dar un paso adelante, pero no sus hijos.
En Tonalá, el PRI no dejó margen a las dudas e hizo todo lo que estaba en sus manos para imponer al diputado federal Jorge Arana Arana, también con el argumento de la rentabilidad. El diputado local Sergio Chávez Dávalos hizo su intento, rechazó negociaciones y fue hasta la última hora. Pero se registraron situaciones extrañas y finalmente declinó.
Lo que seguirá en los próximos días será ver quiénes están dispuestos a salir del PRI para mantener sus aspiraciones, especialmente ante el coqueteo de la coalición del Frente Progresista, hacia algunos de los aspirantes rentables que quedaron marginados. Ahí, la estrategia priista ha sido aprovechar la coalición con el Partido Verde Ecologista de México, para que este instituto político ofrezca sus espacios a los militantes que quedaron “dolidos”. Los dirigentes del tricolor son entusiastas y afirman que las bajas serán mínimas y sin impacto para la elección de julio.
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