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Columnas
Entre la urna electrónica y la credibilidad
Por: Sonia Serranosoniassi@gmail.com Domingo 13 de Mayo, 2012, 07:00
La urna electrónica se convirtió en un verdadero problema para la elección en el estado. Por más ventajas, nuevos plazos y paciencia que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana ha tenido con la empresa Pounce Consulting, ésta sigue sin hacer que los aparatos funcionen. Los reclamos para que se suspenda el proyecto para usarla el próximo primero de julio siguen a la alza.De nada sirve que por una estrategia de comunicación, se haya decidido que el presidente del IEPCEJ, Tomás Figueroa Padilla, haya dejado de atender a los medios de comunicación, para no tener que dar la cara por las fallas de las urnas. La medida se tomó después de aquel acto de sinceridad en que admitió que más de 40 por ciento de los aparatos usados en el primer simulacro, no pudieron transmitir datos.
Lo cierto es que ya van tres simulacros y los problemas se repiten e incluso crecen. Según el propio Instituto Electoral, todavía en el último ensayo más de 20 por ciento de las urnas no transmitieron datos. Esto ha tratado de minimizarse, asegurando que, en caso de que no se resuelva para el primero de julio, las urnas podrán ser trasladadas hasta un punto en que tengan señal y puedan transmitir la información.
Si se garantizara que todos los partidos políticos tienen representante y que en todas las casillas los ciudadanos que conforman la mesa directiva asistirán, tal vez no sea tan grave que las urnas no transmitan desde el lugar en que se instalen. El problema será que si alguno de los representantes de partido no está o hay situaciones extrañas en el traslado, la elección se pondría en entredicho.
Recientemente, la presidenta de la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso del Estado, Ana Bertha Guzmán Alatorre, habló de la importancia de que la urna electrónica tenga como ultimátum el cuarto simulacro, programado el 27 de mayo. Si no funciona, pidió que se deseche la posibilidad de usarla el primero de julio.
La legisladora también solicitó que el Instituto Electoral entregue al Congreso un informe puntual de cuánto se ha gastado, cómo fue la entrega de las urnas y cómo ha funcionado en los simulacros.
Del Instituto Electoral, nuevamente hubo silencio como respuesta y su presidente, Tomás Figueroa, siguió sometiéndose a la “ley mordaza” que le impuso uno de sus asesores.
De cualquier forma, el mismo Tomás Figueroa ya había declarado en ocasiones anteriores que el cuarto simulacro tendrá que ser el definitivo y que, en caso de que no se subsanen las fallas de las urnas electrónicas, hay una penalidad de 100 por ciento del monto del contrato para la empresa. Sin embargo, su flexibilidad ante el incumplimiento en los plazos de entrega de los aparatos y para la revisión de los mismos, es la base para dudar que exija que se cumpla con los contratos.
Los consejeros electorales tendrán que elegir, si siguen los problemas, entre sostenerse en la protección Pounce Consulting o bien, eliminar la sombra que representa sobre la credibilidad de la elección.
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