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Resumen
Termina UdeG fase de enfrentamiento
Nadie ha salido a favor de Emilio González Márquez
Por: Rubén
Martín
rubenmartinmartin@gmail.com Lunes 4 de Octubre, 2010, 07:00

Tonatiun Bravo; Fernando del Paso y Marco Antonio Cortés, durante la mega marcha.
Con la marcha que sacó a las calles a decenas de miles de universitarios, el grupo que gobierna la Universidad de Guadalajara (UdeG) terminó una fase de su estrategia de enfrentamiento que mantiene con el gobernador Emilio González Márquez y su grupo político.
Los hechos ya se conocen, pero vale la pena hacer una breve recapitulación para tratar de averiguar qué saldo deja el ciclo de movilizaciones universitarias y la respuesta que ha dado el grupo que controla el Ejecutivo estatal.
Al arrancar la fase reciente del conflicto con las marchas casi cotidianas frente a Casa Jalisco y con una la campaña de medios más intensa en los años recientes, el grupo del gobernador trató de responder de dos maneras: 1) llevando a Raúl Padilla López al centro del ring, y 2) tratando de aislar al grupo universitario de algunos actores políticos que han estado cerca del grupo UdeG.
Lo primero se operó con las acusaciones directas contra Raúl Padilla por parte de secretarios del gabinete (Alonso Ulloa, Fernando Guzmán y Antonio Gloria) y finalmente con la acusación directa de Emilio González con aquella declaración exagerada preguntando al ex rector de la UdeG si las calaveras que le habían dejado en Casa Jalisco era una amenaza de muerte. Lo segundo lo operó el mismo Emilio González acercándose al alcalde zapopano Héctor Vielma (a quien recibió en Casa Jalisco), viajando a Atlanta con Aristóteles Sandoval, alcalde tapatío, y celebrando una reunión “cumbre” con diputados locales y la dirigencia del PRI.
La idea era quitar estos aliados políticos al grupo político que controla Raúl Padilla. La respuesta fue fulminante, según lo vimos en los días previos a la marcha del 29 de septiembre.
Padilla operó para convencer u obligar a alcaldes, dirigentes partidistas, coordinadores parlamentarios y senadores para que se pronunciaran a favor de la UdeG en este conflicto.
Además, la UdeG comenzó a cabildear con actores universitarios nacionales: UNAM, universidades de Morelos y Tlaxcala, ANUIS, sindicatos de trabajadores universitarios y, lo más sorprendente, pronunciamientos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) a favor de la UdeG para que el gobierno de Jalisco le entregue recursos. Digo sorprendente porque hay que recordar que la SEP es manejada por políticos panistas, el mismo partido del gobernador Emilio González Márquez.
Antes de la marcha el saldo de estas maniobras podría sintetizarse en que Emilio González logró un éxito al personalizar el conflicto con Raúl Padilla, pues se reforzó la imagen del ex rector como un cacique político y la imagen de que maneja con discrecionalidad los recursos de la universidad, en particular las empresas parauniversitarias y los proyectos culturales.
Pero la eficacia del grupo UdeG para reforzar sus alianzas locales y nacionales tuvieron efectos demoledores en el grupo gobernante panista: lo dejaron solo en la arena política local.
Nadie, excepto los grupos patrocinados por el propio grupo político panista, ha salido a favor de Emilio González: ni su partido, ni los diputados locales, ni alcaldes, ni asociaciones locales, ninguna universidad, ni el gobierno federal. Según fuentes panistas, el retraimiento del PAN se debe a estrategias internas que tratan de evitar que se ligue a Acción Nacional como un partido que combate la educación pública.
El saldo es adverso para el gobierno del estado: con su campaña contra Padilla ganó algunos puntos en la opinión pública, pero a cambio el grupo UdeG consiguió dejarlo solo y sin alianzas.
El gobernador Emilio González hizo, sin embargo, una maniobra que literalmente sorprendió a propios y extraños. Acudió solo y borracho al domicilio particular de Raúl Padilla en la madrugada del día de la megamarcha.
Aún hay diversas versiones sobre el sentido de la visita sorpresa de Emilio González a la finca de Padilla. Algunas versiones sostienen que fue a pactar y prácticamente a rendirse; otros sostienen que el gobernador de Jalisco llegó desafiante y amenazante.
Con probabilidad, y como ocurre con los estados emocionales de alguien gobernado por el alcohol, ocurrieron ambas cosas: propuestas de pacificación y amenazas personales.
Pero más allá de las intenciones que tenía Emilio González con la visita sorpresa, lo cierto es que el resultado de la marcha le es adverso, así como el coro de aliados que ha conjuntado el grupo UdeG.
Creo que el grupo que gobierna el Poder Ejecutivo ha salido más dañado hasta esta fase del conflicto. Tras la megamarcha, ahora sigue otra fase de la confrontación política.
El grupo UdeG ya tiene diseñado un escenario de hostigamiento cotidiano al gobernador Emilio González. Donde se pare encontrará “universitarios” recordándole su adeudo con la Universidad.
Dada la situación de aparente debilidad con la que sale Emilio González hasta lo que va del conflicto, no se descarta que entregue los recursos a la Universidad.
Pero esto no significa el fin del conflicto, pues como ya se recordó antes, este no es problema de financiamiento del gobierno del estado a la UdeG: es una pelea por el poder y eso no se arregla con la entrega de recursos.
De modo que a partir de ahora entramos a otra fase de la pelea entre el grupo UdeG y el grupo que controla el gobierno estatal. Yo apostaría a que Emilio González sorprenderá a los espectadores con una jugada sorpresiva; y también apostaría a que el grupo UdeG le tiene guardados unos buenos expedientes al mandatario estatal. En resumen, lo único seguro es que habrá conflicto para rato.




