INICIO:
Candidatos
INICIO:
Notas Destacadas
INICIO:
Politica Local
INICIO:
A fondo
INICIO:
Resumen
El ejemplo de Vielma contra los agachados
Héctor Vielma dio una cátedra de integridad política
Por: Bruno
López / Jalisco
elrespetable@gmail.com Lunes 30 de Enero, 2012, 07:00

Héctor Vielma y Arturo Zamora.
¿Caprichoso? ¿Terco? Héctor Vielma les dio una cátedra de integridad política a los priistas de Jalisco. ¿Por qué habría de agachar la cabeza el Alcalde de Zapopan con licencia para obedecer pies juntillas a los intereses del CEN? ¿Qué le debe Vielma a Luis Videgaray y compañía para arrodillarse y entregarles lo que ha trabajado sólo para ver con qué hueso le tiran?
Es importante analizar a Héctor Vielma a partir de su antecedente inmediato que a veces se escapa: es un personaje que inicia en la política local a partir de 2002-2003. Trabaja con gran fuerza en un espacio que era totalmente olvidado por la clase priista del estado y tras un reto enorme asume el compromiso de pelear el Distrito 10.
Hace esto dos veces con un trabajo muy intenso, un trabajo muy profesional, implementando nuevas formas de hacer política, de comunicación, de campañas innovadoras: esto le generó una imagen de ganador aún cuando los resultados no lo habían reflejado así.
Vielma fue forjándose una imagen de trabajo y de profesionalismo en todo el priismo. Cuando emprende su campaña para ir por la candidatura del PRI a Zapopan, y aunque se hablaba de que tenía muy poco tiempo trabajando en el priismo activo, realizó una campaña en la que no solamente logró reunir a los diferentes grupos para ganar la interna, sino que también gana la elección constitucional.
Ahora, Vielma como gobernante, se dedicó no sólo a trabajar en el municipio en su proyecto de ciudad, sino también en forma permanente a trabajar hacia el interior del partido. Tomando ese liderazgo que logró obtener en el municipio de Zapopan, prácticamente borró expresiones que eran preponderantes en esa zona, como ex gobernadores, ex candidatos al Gobierno del Estado y hasta al actual senador, Ramiro Hernández.
A partir de esto empieza a construir sección por sección, consejero político por consejero político, hasta crear, completar un esquema político donde él se queda realmente como líder de las expresiones del partido en Zapopan. Además de que su administración es conocida porque las decisiones son tomadas en su totalidad por él. Zapopan le da como consecuencia la posibilidad de aspirar al Gobierno del Estado. Al final de cuentas no logra la candidatura, pero aprieta muy fuerte para ser el candidato a Gobernador con una serie de relaciones que ha forjado a lo largo de su vida: con Emilio Gamboa, con Humberto Moreira, con algunos ex gobernadores; con esa relación que a veces no se ve, logra armar ese equipo que le permite pugnar como uno de los aspirantes más fuertes al Gobierno del Estado.
Al momento que Aristóteles es candidato al Gobierno del Estado, Vielma ya tenía fuerzas que lo marcaban como el candidato más fuerte después de Jorge, y por lo tanto, como era el único criterio que tenía Arturo Zamora para pelearse la fórmula número uno al senado, Héctor pelea la misma posición.
Al final de cuentas no se la quieren dar y Héctor emprende un periodo que le llaman de rebeldía y empieza a presionar muy fuerte a las estructuras para que se la den, quiere competir por ella; logra conseguir los apoyos para inscribirse –una cosa que en el PRI no se esperaban-. Logra hasta 197 apoyos para poderse registrar. Tiene todo para hacerlo y al final en una negociación muy fuerte, se logra que se quede con la segunda posición.
Se hablaba de que el priismo nacional iba a poner de rodillas a Vielma, se hablaba de que no le iba a tocar nada, que era una persona caprichosa y que lo iban a congelar. Pero al final de cuentas, demostró que tenía más razón que muchos: porque se queda con la segunda fórmula y sigue con la aspiración de quedarse con Zapopan pese a algunos diputados.
El tema es: ¿quién era el que le podía pedir cuentas a Héctor Vielma? Solamente los que lo apoyan en Zapopan. Vielma se ganó un espacio a pulso. Zapopan estaba perdido, Zapopan lo ganó Vielma con una gran trabajo, con una estructura. ¿El Comité Ejecutivo Nacional o el propio coordinador de la campaña de Peña Nieto podría exigirle cuentas a Vielma?
Cuando peleó su campaña para Zapopan no estuvieron ellos a su lado, al revés, Vielma tuvo que estar peleando con apoyos locales, con algunos de otros Estados de la República, un espacio que estaba perdido para el priismo y lo recuperó.
El asunto de fondo es que a Héctor no hay quien le pudiese reclamar lo que se ha ganado. ¿Por qué no habría de pelear lo que le corresponde?
Vielma logró ser candidato al senado cuando en el camino se han quedado personas de la talla de Carlos Rivera Aceves, de Rafael Yerena Zambrano, del propio Alfredo Barba Hernández; de gente como Félix Flores, del propio Rafael González Pimienta, de Trino Padilla. Gente que aspiró a llegar al senado y que jamás lo logró.
Vielma es hoy a su corta edad un candidato al senado por méritos propios que estuvo a punto de quedarse con la primera posición, la cual merecía. ¡Más casos como el de Vielma, por favor!
Tweet




